PROMESA

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martes, 14 de julio de 2015

GUARDANDO SU LEY

El origen de La ley o la Torah , incluido el mandato  que ordena guardar el sábado, han existido desde la creación de la humanidad. Dios únicamente se los estaba recordando a los hijos de Israel. Ahora, veamos cómo Dios codificó este decálogo. Fue una ocasión imponente. Hubo truenos y relámpagos y la tierra tembló con el poder del Creador. Entonces Dios mismo y no Moisés, pronunció los diez mandamientos (Éxodo 20:1). Muchos creen que Dios Padre dio estos mandamientos y que Jesucristo vino y los abolió después. ¿Es esto lo que la Biblia enseña?

Hablando del Padre, Jesús dijo: "Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto" (Juan 5:37). Entonces, ¿quién fue el Dios que estuvo con Israel en el desierto de Sinaí? La Biblia lo llama la "Roca" (Deuteronomio 32:4, 15, 31; Salmos 18:2, 31, 46, etc.). En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo escribe por inspiración que los israelitas "bebían de la Roca espiritual que los seguía. Esa Roca eraCristo" (1Corintios 10:4). La Biblia dice claramente que la Personade la Deidad que habló con la antigua Israel fue aquel que más tarde "se despojó a sí mismo" (Filipenses 2:7) ¡y se convirtió en Jesucristo!
Jesús lo confirma al decirles a los fariseos: "Antes que Abraham fuera, yo soy" (Juan 8:58). Muchos comentaristas bíblicos respetables reconocen que en este versículo Jesús está diciendo claramente que Él era el Dios de Israel ahora hecho carne.
Respecto a esta frase: "YO SOY", el Expositor’s Bible Commentary dice:
"‘YO SOY’ implica una existencia continua, incluida la existencia cuando apareció Abraham. Por lo tanto, Jesús estaba afirmando que cuando nació Abraham, Él ya existía. Además, YO SOY era reconocido por los judíos como un título de la Deidad. Cuando Dios le dio a Moisés la comisión de exigirle a Faraón la libertad de los israelitas, dijo: ‘Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros’ (Éxodo 3:14). Un erudito señala lo siguiente: ‘Esta frase constituye la declaración más auténtica, audaz y profunda que Jesucristo hizo con respecto a su identidad’" (Vol. 9, pág. 99).
Jesucristo ciertamente fue el Dios del Antiguo Testamento, el "Verbo" (como se le llama en el primer capítulo del Evangelio de Juan) que habló en nombre del Padre [Para más información sobre este tema, solicite nuestro folleto gratuito: El Dios verdadero]. La Biblia también muestra que Cristo fue aquel mediante el cual Dios creó todas las cosas (Juan 1:1-3, 14; Colosenses 1:16-17; Hebreos 1:2-3). ¡Esto significa que Jesucristo creó el sábado cuando reposó el séptimo día! Con razón es Señor de ese día, como vimos en Marcos 2:28. ¡Él fue quien hizo el sábado!
Ahora podemos entender que fue la voz de Cristo la que hizo temblar las montañas cuando expuso la granley espiritual de Dios. Esa ley, como hemos visto, ya existía desde la creación. Pero los israelitas habían estado en esclavitud y seguramente su conocimiento de la ley y del gran Dios que la dictó se había tornado borroso con el tiempo. Ahora Dios, por medio del "Verbo", Jesucristo, pronunció su ley y luego la inscribió en tablas de piedra (Éxodo 31:18; 34:1).
Hacia la mitad de la exposición de aquella ley encontramos el cuarto mandamiento (y es interesante notar que Dios le dedica más espacio que a cualquier otro). Allí Dios le recordó nuevamente a Israel que debía guardar el séptimo día: "Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para el Eterno, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Eterno bendijo el sábado y lo santificó" (Éxodo 20:8-11).
Observemos que Dios dijo: "Acuérdate" del sábado. Ellos ya habían recibido la enseñanza sobre el sábado desde la creación y nuevamente en Éxodo 16, como ya vimos. Luego Dios les dijo que lo santificaran, o sea que apartaran ese tiempo de cada semana para uso santo, tal como Dios lo había dispuesto. Como veremos más adelante, el séptimo día es el único período de tiempo semanal que Dios ha santificado o apartado como tiempo santo.
En Éxodo 20:11, Dios nos recuerda que el sábado señala hacia la creación. Después de pasar seis días creando, Dios reposó el séptimo día. "Por tanto, el Eterno bendijo el sábado y lo santificó". De nuevo, ningún otro día de la semana ha sido bendecido por Dios, ninguno ha recibido su favor de esta manera.
Pero, ¿acaso el sábado no fue parte de la ley de los sacrificios o rituales judíos que quedó abolida? Algunos teólogos tratan de razonar de esta manera, pero, basta estudiar la Biblia para desmentir tales argumentos. Notemos que Éxodo 20 no hace ninguna relación entre el sábado y los sacrificios de animales, lavamientos ni ningún otro ceremonial (ver Jeremías 7:22-23). Deuteronomio 5:22 aclara con énfasis que los diez mandamientos se yerguen solos como la gran ley espiritual de Dios: "Estas palabras las pronunció el Eterno con potente voz ante todavuestra congregación, en el monte, de en medio del fuego, la nube y la oscuridad, y no añadió más. Luego las escribió en dos tablas de piedra, que me entregó a mí".
Una señal entre Dios y su pueblo
Más tarde Dios (nuevamente el mismo que habría de convertirse en Jesucristo) hizo un pacto especial con Israel relacionado con el sábado. Dios dijo: "Tú hablarás a los hijos de Israel yles dirás: En verdad vosotros guardaréis MIS sábados, porque es una SEÑAL entre mí y vosotros por vuestras generaciones, PARA QUE SEPÁIS que yo soy el Eterno que os santifico" (Éxodo 31:13).
El énfasis aquí es que sabremos cuál es el verdadero Dios que nos aparta para sí, siempre y cuando guardemos la "señal" de su día, que lo revela como CREADOR.
El Eterno (o sea Jesús antes de su encarnación) continuó: "Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel, celebrándolo a lo largo de sus generaciones como un pacto PERPETUO. PARA SIEMPRE será una señal entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo el ETERNO los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y descansó" (vs. 16-17).
El sábado, entonces, es una señal que indica cuál es el pueblo fiel a Dios; las personas que se hanentregado a Él y que están dispuestas a exhibir la "señal" del Creador guardando el único día de la semana que Dios santificó. Al mismo tiempo, esa señal le recuerda al pueblo de Dios que ellos NO adoran a "dioses" de madera o piedra ni productos de la imaginación humana, sino al CREADOR mismo; el que hizo la madera y la piedra y aun la mente humana, que tantas veces trata de abandonarlo para inventarse su propio concepto de "dios".
Nótese especialmente que los israelitas debían guardar el sábado como "pacto perpetuo" entre ellos y Dios "para siempre". ¿Vemos siquiera UN indicio de que un israelita que se convirtiera al cristianismo debíaabandonar ese pacto sagrado en favor de algún otro día? ¿Acaso Dios tiene un criterio de doble moral en cuanto al día que sus fieles deben guardar?
No, al contrario, El apóstol Pablo dijo que los cristianos no judíos habían sido "injertados" en Israel convirtiéndose en israelitas espirituales (ver Romanos 11:17, 24; Gálatas 3:28-29). Además, señaló claramente: "No es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne, sino que es judío el que loes en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la letra. La alabanza del tal no viene de los hombres sino de Dios" (Romanos 2:28-29). Por esta razón Pablo llamó a la Iglesia del Nuevo Testamento el "Israel de Dios" (Gálatas 6:16).
Los gentiles convertidos, pues, vienen a ser parte del Israel espiritual y también deben obedecer los diez mandamientos; la gran LEY espiritual del Creador. Y es claro que también deben obedecer los términos del pacto perpetuo del sábado que Jesús celebró con Israel antes de su encarnación. Esta es una señal entre Jesucristo y su pueblo ¡PARA SIEMPRE!
En Isaías 56 encontramos una profecía asombrosa situada en medio de las profecías para el TIEMPO DEL FIN, muchas de las cuales se refieren al futuro inmediato. Dentro de ese panorama del fin, Dios da las siguiente instrucciones a los hombres y mujeres de TODAS las naciones: "Bienaventurado el hombre que hace esto, el hijo del hombre que lo abraza: que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer lo malo" (v. 2).
Unos versículos más adelante, Dios dice que los gentiles o extranjeros también deben guardar su día de reposo y describe las BENDICIONES que recibirán por hacerlo: "A los hijos de los extranjeros que sigan al Eterno para servirle, que amen el nombre del Eterno para ser sus siervos; a todos los que guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para TODOS LOS PUEBLOS" (vs. 6-7).
Tal como dijo Jesús, el sábado fue hecho por causa del "hombre"; es decir, para TODA la humanidad. Ahora, veamos cómo Jesús y los apóstoles guardaban siempre el sábado como día de descanso; el mismo día que estaban guardando los judíos.

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