PROMESA

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martes, 21 de julio de 2015

ESTAMOS EN UN TIEMPO DE ACELERACIÓN

Estamos entrando en un tiempo de gran aceleración. Están ocurriendo muchas cosas que necesitamos concientizar y estar muy atentos para reconocerlas, porque eso nos permitirá participar apropiadamente de este tiempo glorioso. Lo que está ocurriendo en este tiempo se puede relacionar con lo que ocurrió en los 1970’s con el Movimiento de la gente de Jesús. Durante ese tiempo de aceleración y avivamiento, cuando muchos conocieron al Señor, la lluvia cayó sobre el trigo y la cizaña. Así como la Iglesia creció con rapidez y se predicaron las Buenas nuevas, también surgieron muchos cultos y enseñanzas falsas que se desparramaron.

¿Cómo debemos prepararnos para un tiempo como este?

La Palabra de Dios es nuestra ancla y con ella el Espíritu Santo nos guiará a través de este tiempo glorioso. Necesitamos leer todos los libros de la Biblia, no sólo los versos que conocemos y nos agradan. El libro de Judas fue escrito cuando había un crecimiento rápido de la Iglesia y tenían que tratar con muchas distracciones: falsas enseñanzas, palabras de división, quejas y mucho más. Judas 1:20-21 dice: “Ustedes, en cambio, queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna”. Estas son las claves para mantenernos en el curso correcto.


¿Qué quiere decir mantenernos en el amor de Dios?

Con certeza no significa que su amor sea indeciso acerca de nosotros, entonces nos conviene no perderlo. Su amor hacia nosotros no cambia, es intenso y poderoso. Sin importar lo que hayamos hecho o cómo nos sintamos acerca de Él, seguirá amándonos de la misma manera. El Señor nos ama por completo, siempre lo hizo y siempre lo hará. No existe nada que podamos hacer para ganarnos o perder ese amor. Entonces, mantenernos en su amor no significa conservar su amor y asegurarnos de no perderlo.

Judas está hablando de posicionarnos para recibir el amor de Dios y experimentarlo en un nivel práctico. Existe una guerra para atrapar nuestra atención. Dios quiere ver nuestro rostro, ver nuestros ojos mirándolo a Él, levantar nuestro semblante y hacernos brillar para llenarnos con amor. Entonces podremos impartirle el amor de Dios a un mundo que no lo conoce. Dios quiere que seamos completamente absorbidos en Él para que podamos unirnos con Él y caminar en el poder del Espíritu Santo, amando y perdonando para ser catalizadores de las señales y maravillas.

Cuando fluimos con el amor de Dios, los milagros comienzan a ocurrir a nuestro alrededor. Pero el enemigo siempre está tratando de distraernos y redirigir nuestro enfoque hacia todo tipo de controversias y problemas. Quiere llenar nuestra mente y corazón con pensamientos y sentimientos perturbadores. Quiere atrapar nuestra atención para que miremos a cualquier cosa menos a Dios. Quiere vernos fruncir el ceño, desalentados y atemorizados, todo lo opuesto a la fe. Esto no sólo nos impedirá experimentar una relación de intimidad con Dios, también nos impedirá hacer las obras del Cielo.

Para mantenernos en el amor de Dios necesitamos posicionarnos donde podamos enfocarnos en Él y recibir el amor que nos quiere mostrar.Necesitamos ser realmente radicales en este punto porque las distracciones pueden ser muy persistentes e intensas. El tiempo es la nueva moneda y en este mundo de los e-mails, Facebook, Twitter y los teléfonos móviles, se puede perder con facilidad.

Tiempo a solas con Él

Necesitamos pasar tiempo a solas con Dios para beber su amor y permitirle restaurar nuestra alma, más que cualquier otra cosa. Necesitamos mucho más que enfocarnos un rato en Él todos los días. Su amor es nuestra fuente de vida y debemos vivir fluyendo en su amor. La fe opera por amor y Dios es amor, entonces debemos vivir llenos de su amor. 

Para lograr esto debemos aprender a beber de una manera profunda, deliberada y continua del río de su placer que fluye con amor hacia nosotros. Necesitamos más que un simple sorbo, porque Dios quiere saciarnos, no sólo que sobrevivamos. Tenemos el privilegio de ser impartidos con la fuerza y el gozo sobrenatural, entonces bebamos profundamente. La enseñanza de Judas implica que existe una relación profunda entre la oración en el Espíritu Santo, edificarnos en fe y mantenernos en el amor de Dios. Mientras oramos en el Espíritu Santo, ampliará nuestra capacidad para recibir amor y nos fortalecerá para que lo podamos comprender de una manera sobrenatural. El Espíritu ora a través de nosotros con poder, cortando las nubes de confusión que el enemigo levanta para tratar de cegarnos.

Mientras oramos en lenguas, el Espíritu Santo ora a través de nosotros y por nosotros acerca de las cosas que no se ven naturalmente, moviéndose delante de nosotros y enderezando nuestros pasos. Sabe lo que necesitamos orar y nos sostiene en nuestra debilidad con una intercesión perfecta. Nos devela sus misterios y nos imparte revelación en nuestros corazones, agitando nuestros dones. Es tiempo para estar orando en el Espíritu, desarrollando nuestra comunión con Dios en su Palabra y buscar su rostro. ¡Ese es el camino que debe estar listo para este próximo nivel de gloria! 

Katherine Ruonala

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