PROMESA

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viernes, 24 de julio de 2015

EL PADRE QUE SIEMPRE SOÑÉ

¿Cuántos alguna vez imaginamos al Padre como un hombre de avanzada edad, pelo canoso, sentado en un trono con relámpagos, esperando a quien señalar para destruir?

Exactamente esta es la imagen que el enemigo quería grabar de Dios el Padre en nosotros. Desde que Adán y Eva decidieron entregar su voluntad y ceder nuestra mente para que continuamente escuchásemos sus sofismas. Desde ese momento, satanás comenzó a atribuirle a Dios el carácter que solamente pertenecía a su reino, y ese carácter demuestra ser un odio acérrimo hacia la humanidad. Y no es de dudar ya que la humanidad estaba disfrutando la vida que él había perdido por su rebelión. Puede que por mucho tiempo hayamos tenido una idea equivocada acerca del Padre.

En el Antiguo Testamento muchas veces encontramos a un Dios de Justicia, pero ¿se acuerdan que cuales fueron las palabras de Moisés al contemplar a Dios por un solo instante?
“Y pasando Yhwh por delante de él, proclamó: ¡Yhwh! ¡Yhwh! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.” Éxodo 34:6-7

El solo contemplarlo Moisés seguramente quito todas sus dudas, que por cierto humanamente no difieren mucho con las nuestras, en ese solo instante contemplo su inmensa misericordia.

Otro relato parecido es el de Job. Después de aun desear la misma muerte y continuamente escuchar a sus “amigos” con la idea de que Dios lo estaba castigando, después de todo eso ¿que expreso Job? “De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco y arrepiento en polvo y ceniza.” Job 42:5-6 ¿Por qué se arrepintió? Por todas esas ideas tan equivocadas que tenia acerca de Él, ahora contemplaba su maravillosa misericordia.

Ahora ¿lograste notar que ha en común en estos dos relatos? Exacto, los dos contemplaron a Dios y al hacerlo su idea preconcebida con respecto a Él cambio por completo. Increíble ¿no? El “tip” mas grandioso que nos da la Biblia, al contemplarlo sabremos como es ¿pero como lo hacemos? Este hermoso versículo te ayudara:

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” 2 Corintios 5:19

La respuesta es: Cristo, Él vino a mostrar el carácter del Padre. Ya que Él mismo dijo hacer lo que el Padre le decía que hiciera (Juan 14:10), vino a mostrar el amor del Padre en si mismo (Juan 3:16). Que maravilloso verdad, el anciano de días, de cabello de líneas plateadas que imaginábamos, ahora lo vemos a Él sanando paralíticos, comiendo con publicanos, dando vista a los ciegos, diciéndole a la humanidad que hay que amar aun a nuestros enemigos. Este es Dios el Padre, quien algún día no muy lejano te invitara a caminar con Él mientras responde a todas tus interrogantes.

Saca nuevamente tu tesoro y respondamos juntos estas interrogantes:

1) ¿Es el Padre un Dios redentor? Salmos 18:1-2

Dios en Éxodo nos deja claro la forma que guía a la humanidad hasta la redención. Todo el antiguo testamento esta atestado de las veces que quiso redimir a Israel, y la mayor parte de veces no quisieron. Pero como ya vimos todo lo maravilloso del Padre llega a nuestra vida luego de contemplarlo personalmente y el salmista que seguramente hizo de ello una realidad empírica en su vida se expreso de Él de esta manera:

“Te amo, oh Yhwh, fortaleza mía. Yhwh, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Salmos 18:1,2

2) ¿Es el Padre un Dios de refugio? Salmo 46:1; Salmo 55:22.

Los Salmos cantan las maravillas de Dios, cantos que surgieron de un corazón agradecido y contrito a Dios. David consideraba a Dios como alguien en quien podemos confiar y por experiencia propia canto repetidas veces:

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” Salmo 46:1.

“Echa sobre Yhwh tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.” Salmo 55:22

Hermosas promesas en las cuales podemos confiar en Dios como nuestro refugio.

3) ¿Es el Padre un Dios perdonador? Salmo 51:1-11

El mayor ejemplo para ello es David, una figura de perdón que perdurara para la eternidad. Luego de haber cometido adulterio y asesinado, David rogó con profundo anhelo: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.” “No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.” Salmo 51:1:11 Luego de ello se sintió reconfortado al saber que Dios es un Dios de misericordia y el relato Bíblico nos muestra que su arrepentimiento fue un arrepentimiento sincero, lo cual trajo consigo perdón de Dios.

4) ¿Es el Padre un Dios de fidelidad? Isaías 41:9-10

Es triste al leer en el Antiguo Testamento como el pueblo de Israel paso la mayor parte del tiempo alejado de Él. El libro de Oseas ilustra de una forma conmovedora como Dios la fidelidad de Dios ante un pueblo tan rebelde. Dios en el deseo que su pueblo reconociera su mal y retornara a Él, dejo que el pecado de Israel tomara su propio rumbo. De todos modos abrazo a su pueblo y le aseguro: “Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:9,10. A pesar de nuestra infidelidad Dios siempre nos trata con ternura y fidelidad.

En conclusión pregúntate ¿Cómo es un padre con sus hijos? No es el que: les enseña a caminar con amor a pesar de las veces que tropieza, les enseña a andar en bicicleta, a hablar, los abraza y seguramente daría la vida por uno de ellos. Aun luego de fallarle no deja de amarlos. Si alguna vez corrige es por amor, por un bien en su vida. Así es Dios (Ap. 3:19).

Ves como te ama y realmente quiere ser un Padre en tu vida. Habla con Él, te espera.

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