PROMESA

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domingo, 5 de abril de 2015

EL SUDARIO O MANTO DE JEÚS

    ¿Por qué fue que Jesús enrolló o arregló el sudario después de Su resurrección?
3-4 Pedro y el otro discípulo salieron corriendo hacia la tumba. El otro discípulo corrió más rápido que Pedro, y llegó primero. Se inclinó para ver dentro de la tumba, y vio las vendas, pero no entró. Poco después llegó Simón Pedro, y entró en la tumba. También él vio las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús ya no estaba con las vendas, sino que la habían enrollado y puesto aparte. Luego el otro discípulo entró en la tumba. Cuando vio lo que había pasado, creyó. Antes de eso, los discípulos no habían entendido lo que dice la Biblia acerca de que Jesús tenía que resucitar. Juan 20:3-9
Lamentablemente cuando oímos la palabra sudario, nos imaginamos que se refiere al Sudario de Turín o el santo sudario, que es reconocido por una mayoría  como el del relato, nada mas fuera de lugar que eso, la verdad es que gracias a la tecnología hoy podemos a ciencia cierta saber que éste es un engaño.
El sudario o manto es el que usaban los hebreos sobre la cabeza para, como dice la palabra, secar el sudor de la cara.
En Hechos 19:11-12 leemos:
11 Y hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo: 12 De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos.
Además que Juan diferencia entre las vendas con que envolvieron el cuerpo, recordemos a Lázaro, y la tela que había servido para cubrir la cabeza de Jesús, y  que fue puesto sobre la frente de Jesús, no fue lanzado a un lado junto con los otros lienzos de sepultura.

    La Biblia emplea todo un versículo para relatarnos que el sudario fue perfectamente doblado, y fue colocado aparte de los otros lienzos.

     ¿Será algo importante? ¡Desde luego! ¿Y es significativo? ¡Sí!

    Para entender el significado del sudario o manto doblado, uno tiene que entender un poco de las tradiciones hebreas de aquel tiempo.
   Éste tenía que ver con Amo y Siervo, cuando el siervo arreglaba la mesa para el amo, estaba pendiente de que todo estuviera exactamente así como el amo lo deseaba.
    La mesa se arreglaba a la perfección, y luego el siervo esperaba, donde no podía ser visto, hasta cuando terminaba de comer el amo, y el siervo en ningún momento tocaba la mesa hasta cuando hubiera terminado de comer el amo.
    Si el maestro hubiese terminado de comer, él se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, la boca, y la barba, y arrugaba la servilleta y la tiraba en la mesa.
    El siervo entonces entendería que era tiempo de levantar la mesa. Porque en aquellos días, la servilleta arrugada significaba: “He terminado”.
    Pero si el amo se levantaba de la mesa, y doblaba la servilleta, y la colocaba cerca del plato, el siervo ni se atrevía a tocar la mesa, porque la servilleta doblada significaba: “Ya volveré”.

Efectivamente volvió, y durante 40 días les enseño.  

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