PROMESA

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viernes, 18 de marzo de 2016

-MI MENSAJE DE LOS VIERNES - “El Virus de tu amor”



Y de nuevo mis ojos se abrieron en un sobresalto a media noche pensando que el nuevo día había llegado, pero no, la luna seguía acariciando las cortinas de mi recámara y el frío de la madrugada hizo sentir de nuevo ese dolor por el centro de mi pecho, ahí donde dicen que está el corazón y que los doctores no supieron definir científicamente pero sí acordaron en que llevaba tu nombre.
Ya no quiero otra noche sin dormir, ya no quiero mirarte en la obscuridad alejándote de mis sueños, ya no quiero más las pesadillas de tu desamor. Ya no quiero seguir con este malestar, no quiero que se vuelva una enfermedad.
Bastó una mirada para que el virus de tu engaño vestido de amor, se metiera por mis ojos, que hoy siguen rojos de llorar, hinchados de tu imagen borrosa que se va perdiendo con los días.
De ahí bajó el virus por mi nariz que respiraba acelerándose de emoción cuando te acercabas a mi y hoy el perfume de tu piel intoxica mi respirar.
A mi boca llegó con un beso que me robaste justo en el momento que distraje mi fe del amor verdadero y ahí sí fue donde me perdí en el virus de tu amor.
Los días pasaban y mi cabeza llena de ilusiones y fantasías entre los dos me dolía cada vez más de no entender los síntomas que me causaba tu supuesto querer, parecía que solamente era yo quien sentía lo que sentía.
Me miraba al espejo y parecía normal, pero como siempre el mal lo notaron mejor los demás, yo negaba malestares, me auto-recetaba con pastillas de ilusión e jarabes amargos de justificación: “no eras tú, era yo”.
El virus de tu amor mas que bien me hacía mal, me llevó a una cuarentena en soledad, dejé familia, amigos, iglesia pero sobre todo mi comunión con Dios, estaba tu virus tan fuerte en mi, que estuvo a punto de llevarme a la cama.
Fue en ese momento dónde mi espíritu le dijo a mi cuerpo que ya no podía más, me urgía ir al médico, pedí una cita y encontré varias más, que con amor detectaron que el problema era del corazón y un pequeño desequilibrio en mi cabeza por ti. Me asusté al ver el ecograma que la Biblia hizo de mi interior, el escaneo no dejó nada a la imaginación, fue duró leer el diagnóstico y más duro saber que no sabía el tiempo de recuperación, pero todo es un proceso, paciencia, constancia y decisión.
Hoy quiero y decido ganarle la batalla al virus de tu amor, no importa lo dentro de mi que le permití llegar, nada hay imposible para los que confiamos en Dios, y aunque tarde lo detecté, nunca es tarde para Dios.
Aun hay madrugadas como ésta, que despierto sin querer, entre insomnio y malos recuerdos, sé que cada noche es una noche menos para amanecer un día con mi corazón totalmente renovado y sin rastros del virus de tu amor en mi ser.
paco palafox
Marzo 18 2016

¡Gracias por leerme!

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