PROMESA

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿JESÚS NACIÓ UN 25 DE DICIEMBRE?


Jesús nació durante el otoño del año. Muchos han creído equivocadamente que nació al inicio del invierno — ¡el 25 de diciembre! ¡Ellos están equivocados! Era costumbre entre los judíos enviar sus ovejas a los desiertos cerca de la Pascua [a principios de la primavera], y traerlas a casa al inicio de la primera lluvia . Las primeras lluvias comenzaban a inicios o mediados del otoño. Durante el tiempo que estaban fuera, los pastores las vigilaban día y noche. Cuando la primera lluvia comenzó, temprano en el mes de March–esvan, tiempo que corresponde a parte de nuestro octubre y noviembre [comienza en algún punto de octubre], encontramos que las ovejas eran mantenidas fuera, a campo abierto, durante todo el verano. Y puesto que los pastores aún no habían llevado a sus rebaños a casa, se presume que octubre aún no había comenzado, y que, por consiguiente, nuestro Señor no nació el 25 de diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos. Él tampoco pudo haber nacido después de septiembre, puesto que los rebaños aún estaban en los campos por la noche. Sobre esta base, la natividad en diciembre debe ser abandonada. La alimentación de los rebaños por la noche en los campos es un hecho cronológico.
Lucas 2:8 explica que cuando Cristo nació: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche” (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy). Note que ellos “estaban” en el campo. Esto nunca sucedió en diciembre. Tanto Esdras 10:9-13 como Cantares 2:11 muestran que el invierno era la temporada lluviosa y que los pastores no podían permanecer en los fríos y abiertos campos por la noche.
¡Numerosas enciclopedias afirman claramente que Cristo no nació el 25 de diciembre! La Enciclopedia Católica confirma esto de manera directa. ¡Con toda probabilidad, Cristo nació en otoño! Una larga explicación técnica probaría este punto.
Puesto que ahora ya sabemos que el 25 de diciembre no era siquiera cercano a la fecha de nacimiento de Cristo, ¿de dónde se originó el festival asociado a esta fecha?
Ahora lea esta cita bajo el título “Navidad”:
 “En el mundo romano, la Saturnalia (17 de diciembre) era un tiempo de algarabía e intercambio de regalos. El 25 de diciembre también era considerado como la fecha de nacimiento del dios iraní Mitra, el Sol de la Justicia. En el año nuevo romano (1 de enero), las casas eran decoradas con verdor y luces, y regalos les eran dados a los niños y a los pobres. A estas observancias se sumaban los ritos navideños germánicos y celtas, cuando las tribus teutónicas penetraron en Galo, Bretaña y Europa central. La comida y el buen compañerismo, el tronco navideño y el bizcocho de Navidad, el verdor y los abetos, los regalos y saludos, todos conmemoraban diferentes aspectos de esta temporada festiva. Fuegos y luces, símbolos de calidez y fuego duradero, siempre han sido asociados con el festival invernal, tanto pagano como cristiano” (Enciclopedia Británica, 15ª edición, Vol. II, p. 903).
Una cita final acerca de la selección del 25 de diciembre como la fecha de nacimiento de Jesús se hace necesaria. Note un artículo en The Toronto Star (La estrella de Toronto) de diciembre de 1984, por Alan Edmonds, titulado “Les debemos mucho a los druidas y a los holandeses”, éste dice: “La Reforma le causó daño a la Navidad. Para entonces, por supuesto, los astutos políticos eclesiásticos ya habían adoptado el festival pagano a la mitad del invierno como el supuesto natalicio de Jesús de Nazaret, y habían incorporado algunas otras deidades paganas para hacer más apetecible su toma de poder”.
El 25 de diciembre no fue seleccionado porque fuera el nacimiento de Cristo, o porque fuera siquiera cercano a éste. Fue seleccionado porque coincidía con el festival pagano idólatra de Saturnalia — y esta celebración debe ser examinada cuidadosamente. En cualquier caso, no sabemos la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Aunque Dios ciertamente pudo haberla dado a conocer, ¡Él eligió esconderla de los ojos del mundo!
¿Quién fue Saturno?
Estudiemos de manera cuidadosa quién fue exactamente Saturno. El festival romano de Saturnalia, del 17 al 24 de diciembre, movía a los ciudadanos a decorar sus hogares con verdor y luces, y a dar regalos a los niños y a los pobres. El festival del 25 de diciembre, natalis solis invicti, el nacimiento del sol invicto, fue decretado por el emperador Aureliano en 274 d.C., como una celebración del solsticio de invierno, y un tiempo (después)… fue cristianizado como una fecha para celebrar el nacimiento del Hijo de Luz”.
El Dr. William Gutsch, presidente del Museo Americano de Historia Natural — Planetario Hayden, confirmó el nombre original de la Navidad con esta cita del 18 de diciembre de 1989, en un periódico de Wetchester, Nueva York, The Reporter Dispatch:
“Los antiguos romanos no estaban celebrando la Navidad, sino más bien, un festival pagano llamado Saturnalia. Éste ocurría cada año, cerca del comienzo del invierno, o en el solsticio de invierno. Este era el tiempo que el sol había tomado su curso más bajo a través del cielo y en el cual los días comenzaban a hacerse más largos, asegurando así otra temporada de crecimiento”.
“No obstante, si muchas de las trampas de la Saturnalia parecen paralelas con lo que tantos de nosotros hacemos hoy, podemos ver de dónde tomamos… las tradiciones de nuestras festividades. Y, verdaderamente, se ha sugerido que aunque Cristo no nació a finales de diciembre, los antiguos cristianos — todavía una secta ilegal en aquel tiempo — movieron la Navidad al tiempo de la Saturnalia para atraer la menor atención posible hacia sí mismos, mientras celebraban su propia festividad”.
La Saturnalia, por supuesto, celebraba a Saturno — el dios fuego. Saturno era el dios de la agricultura (la siembra) porque el calor del sol era requerido para permitir la siembra y el crecimiento de las cosechas. También era adorado en este festival de invierno para que regresara (él era el “sol” — recuerde “sun”) y diera nuevamente calor a la tierra para que la siembra de primavera pudiera ocurrir. El planeta Saturno fue nombrado posteriormente en honor a él, ¡porque entre todos los planetas, con sus anillos y color rojo brillante, representaba mejor al dios del fuego!

Virtualmente cada civilización tiene un dios del fuego/sol. Los egipcios (y algunas veces los romanos) lo llamaban Vulcano. Los griegos lo llamaban Cronos, al igual que los fenicios — pero ellos también lo llamaban Saturno. Los babilonios lo llamaban Tamuz (como Nimrod, resucitado en la persona de su hijo), Moloc o Baal (como lo llamaban los druidas). Todos estos eran simplemente los diversos nombres de Nimrod. Nimrod era considerado el padre de todos los dioses babilonios.
Sacrificio de niños
Nimrod, como representante del fuego devorador al cual se le ofrecían víctimas humanas, especialmente niños, en sacrificio, era considerado como el gran devorador de niños… era, por supuesto, el verdadero padre de todos los dioses babilónicos; y, desde luego, con tal carácter fue considerado después universalmente. Como Padre de los dioses recibió, como hemos visto, el nombre de Cronos; y todos saben que la historia clásica de Cronos era justamente de que ‘él devoraba a sus hijos tan pronto como nacían’. (Diccionario Clásico Lempriere, ‘Saturno’.)… esta leyenda tiene un significado más amplio y profundo; pero aplicada a Nimrod, o ‘el Cornudo’, sólo se refiere al hecho de que, como representante de Moloc o Baal, las ofrendas más aceptables en su altar eran los niños. Tenemos una amplia y triste evidencia sobre este asunto por los relatos de la antigüedad. ‘Los fenicios sacrificaban todos los años a sus amados hijos unigénitos a Cronos o Saturno’”.
Pero, ¿por qué era necesario el sacrificio humano para la adoración de este terrible dios? ¿Qué posible bien podían pensar los seres humanos que había en asesinar a sus propios hijos? Continuando: “…quien se acercara al fuego, recibiría una luz de divinidad” y “a través del fuego divino todas las manchas producidas por generaciones podían ser purgadas”. Por tanto, “hicieron pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc” (Jer. 32:35).
Por increíble que parezca, los seres humanos engañados realmente creían que estaban agradando a su “dios” al sacrificarles a sus propios hijos pequeños e inocentes. Ellos creían que el fuego los purificaba del pecado original. ¡La doctrina pagana de pasar tiempo en el purgatorio para purgar el alma de todo pecado se deriva de esta creencia!
¿Quién fue Nimrod?
Debemos ver ahora más de cerca quién fue esta figura bíblica, Nimrod. Ya lo hemos visto como uno de los dioses falsos originales de la historia, pero, ¿qué más se puede aprender?
Génesis 10:9 dice de Nimrod: “Este fue vigoroso cazador delante [en lugar] del Eterno”. Él realmente trató de reemplazar a Dios.
El famoso historiador judío, Josefo, registra en Antigüedades judías importante evidencia acerca del rol de Nimrod en el mundo post diluviano. Note: “Él también cambió gradualmente el gobierno a tiranía… Él [Nimrod] también dijo que se vengaría de Dios si tuviera en mente ahogar nuevamente al mundo; y que para eso edificaría una torre muy alta, que las aguas no pudieran alcanzar… Ahora la multitud estaba bien preparada para seguir la determinación de Nimrod, y para estimar como cobardía el someterse a Dios” .
Bajo muchos nombres, el primero y quizás el mayor rebelde de la humanidad ha sido adorado a través de la falsa religión. La antigua Israel siguió fallando sirviendo a los muchos falsos dioses que Nimrod representaba.
Ezequiel 8:13-14 registra un cuadro de las mujeres de Israel “endechando a Tamuz”. Este Tamuz (el dios del fuego) era considerado ser Nimrod y la etimología de la palabra misma es fascinante. Tam significa “hacer perfecto” y muz “fuego”. El significado es claro a la luz de lo que ya hemos aprendido. 
Quemados a Moloc
Veamos cómo el pueblo de Dios, Israel, adoró a Baal/Moloc una vez que se apartó del verdadero Dios:
 “Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación…” (Jer. 32:35).
Note que Dios mismo dice que tales abominaciones jamás entraron siquiera a su mente: “Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. Por tanto, he aquí vienen días, dice el Eterno, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza” (Jer. 19:5). El versículo 6 ata este valle de Tofet o Hinom con esta práctica. Jeremías 7:31conecta a Tofet e Hinom con el sacrificio de niños. Tofet significa “el tambor”. Los tambores se tocaban para ahogar los gritos de las víctimas en las llamas.
Note esta cita de Paraíso Perdido, por John Milton, acerca del terrible dios Moloc: “Primero Moloc, rey horrible, manchado con la sangre de los sacrificios humanos y destilando lágrimas paternales aunque con el estrépito de tambores y timbales, no fueron oídos los gritos de los hijos arrojados al fuego para ser después ofrecidos al execrable ídolo”. Por supuesto, todos dirán que ya no sacrifican a sus hijos a Moloc hoy, pero continúe leyendo.
En el Nuevo Testamento, el mártir Esteban fue apedreado hasta la muerte, al menos en parte, porque acusó a sus oyentes por la adoración a este ídolo malvado (Hechos 7:43).
Cuando el justo rey Josías llegó al trono, como rey de Judá, destruyó los altares en el Valle de Tofet (o Hinom — el mismo valle que Cristo comparó con el fuego “gehena” en Marcos 9:43-49) poco después de llegar al poder. Él comprendió la gran maldad de las prácticas que estaban teniendo lugar allí.
Los druidas y los sacrificios humanos
Muchas personas han escuchado de los druidas. Pocos saben quiénes y qué fueron. Nos referiremos a ellos más adelante y los ataremos a otras prácticas cristianas bien conocidas. Debemos establecer primero su rol histórico en los sacrificios humanos.
Julio César es la más conocida fuente de información sobre los druidas. Esto viene de la Enciclopedia Británica. Esta cita, bajo “Druidas”, explica claramente quiénes fueron: “Druidas, la clase docta entre los antiguos celtas, cuyo nombre significa Conocer (o encontrar) el roble. Ellos parecen haber frecuentado bosques de roble y haber actuado como sacerdotes, maestros y jueces. Los primeros registros conocidos de los druidas vienen del tercer siglo [a.C.]… los druidas se encargaban de los sacrificios públicos y privados, y muchos hombres jóvenes iban a ellos por instrucción. Ellos juzgaban todas las disputas públicas y privadas y decretaban la penalización… El principio doctrinal de los druidas era que el alma era inmortal… (Ellos) ofrecían víctimas humanas por aquellos que estaban gravemente enfermos o en peligro de muerte en batalla. Grandes imágenes de mimbre eran llenas de hombres vivos y luego quemadas; aunque los druidas elegían a criminales de preferencia, ellos sacrificaban víctimas inocentes si era necesario”.
El Antiguo Testamento está lleno con la condenación de Dios para Israel por la práctica de las costumbres de las naciones que las rodeaban — y estamos reuniendo hechos importantes que revelan un cuadro estremecedor.
El rol del canibalismo
Otra verdad acerca del origen de la Navidad surge de la palabra moderna caníbal. Esta práctica tiene sus raíces en una función principal de todos los sacerdotes de Baal. Mantenga en mente que la palabra hebrea para sacerdote es Cahna.
Considere la siguiente cita de Las dos Babilonias, por Alexander Hislop, página 232: “En la ley mosaica era un precepto, proveniente sin duda de la fe patriarcal, de que el sacerdote debía participar de todo lo que se ofreciera como ofrenda expiatoria (Números 18:9,10). Por consiguiente, a los sacerdotes de Nimrod o Baal se les exigía necesariamente que comieran de los sacrificios humanos; y fue así como ‘Cahna-Bal’, el ‘Sacerdote de Baal’, aparece en nuestra propia lengua para designar al devorador de carne humana”.
Es tiempo que nos preguntemos realmente que celebramos, porque si decimos ser Hijos del Dios viviente y en Su Palabra no esta establecido nada de esto, estamos honrando a quien no debemos, ni

martes, 3 de diciembre de 2013

MES DE TEVET

Damos comienzo en esta tarde al nuevo mes llamado TEVET, el nombre otorgado al mes de Tevet en la Biblia es simplemente "el mes décimo", siguiendo la numeración ordinal, al igual que el resto de los meses del año hebreo en la Torá, y es nombrado ya en el Libro del Génesis"Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes" (Gn. 8:5)
En la Tierra de Israel, el mes de Tevet representa el punto máximo del invierno, en el cual toda la existencia parece estar detenida, estancada, adormecida. 
Aunque la naturaleza esta dormida en la superficie, la actividad esta oculta en el interior de la tierra. 
Los árboles frutales están alimentando sus raíces de los minerales de la tierra para, muy pronto, comenzar a dar nuevas hojas y frutos. En el ínterin, la acción que precede al florecimiento tiene lugar lejos de nuestra mirada. 
Esto se aplica al hombre también. Cuando nos hallamos adormecidos, nadie espera de nosotros que hagamos algo nuevo. Nuestra existencia continua, el cuerpo crece y se desarrolla, pero la inteligencia y la percepción permanecen estancadas. Están como selladas en un sueño profundo, y algunas veces es muy difícil despertarlas.
El símbolo de este mes es el de un cabrito ya que es en esta época que debido a las heladas las cabras suben a buscar alimento en la cima de las montañas, la naturaleza del cabrito, al intentar ser siempre el primero,  luchar por adelantarse y así llegar primero al alimento.
Este mes es un tiempo especial para aquellos que no se conforman, para aquellos que buscan la doble porción del Padre y llegar a una nueva altura espiritual.
Activamos sobre este mes el Salmo 18
¡Dios mío, yo te amo porque tú me das fuerzas!
Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras!
Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder.
¡Tú eres mi más alto escondite!
Tú mereces que te alabe porque, cuando te llamo, me libras de mis enemigos.
Hubo una vez en que la muerte quiso atraparme entre sus lazos,
fui arrastrado por una corriente que todo lo destruía.
Me vi atrapado por la muerte, me vi al borde de la tumba.
Lleno de angustia llamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo,
¡mi oración llegó hasta sus oídos!
Hubo un temblor de tierra, y la tierra se estremeció.
También los cerros temblaron desde sus cimientos; ¡temblaron por el enojo de Dios!
Echaba humo por la nariz, arrojaba fuego por la boca, y lanzaba carbones encendidos.
Dios partió el cielo en dos y bajó sobre una espesa nube.
10 
Cruzó los cielos sobre un querubín; se fue volando sobre las alas del viento.
11 
Se escondió en la oscuridad, entre las nubes cargadas de agua
que lo cubrían por completo.
12 
¡De su grandioso trono salían nubes, granizos y carbones encendidos!
13 
De pronto, en el cielo se oyó una voz de trueno: 

¡era la voz del Dios altísimo que se dejó escuchar entre granizos y carbones encendidos!
14 
Arrojó sus relámpagos como si disparara flechas; ¡dispersó a sus enemigos, y los hizo salir corriendo!
15 
Dios mío, tú reprendiste al mar, y por causa de tu enojo el fondo del mar quedó a la vista.
En tu enojo resoplaste, y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto.
16 
Desde los altos cielos me tendiste la mano y me sacaste del mar profundo. 
17 
Mis enemigos me odiaban; eran más fuertes y poderosos que yo,
¡pero tú me libraste de ellos!
18 
Se enfrentaron a mí en el peor momento, pero tú me apoyaste.
19 
Me diste libertad, ¡me libraste porque me amas!
20 
Me diste mi recompensa porque hago lo que quieres.
Me trataste con bondad porque hago lo que es justo.
21 
Yo obedezco tus enseñanzas y no me aparto de ti.
22 
Cumplo todas tus leyes, y jamás me aparto de ellas.
23 
He sido honesto contigo y no he hecho nada malo.
24 
Me diste mi recompensa porque hago lo que quieres, porque tú sabes
que yo hago lo que es justo.
25 
Tú eres fiel con los que te son fieles, y tratas bien a quienes bien se comportan.
26 
Eres sincero con los que son sinceros, pero con los tramposos
demuestras ser más astuto.
27 
A la gente humilde le concedes la victoria, pero a los orgullosos
los haces salir derrotados.
28-30 
Dios mío, tú alumbras mi vida, tú iluminas mi oscuridad.
Con tu ayuda venceré al enemigo y podré conquistar sus ciudades.
Tus enseñanzas son perfectas, tu palabra no tiene defectos.
Tú proteges como un escudo a los que buscan refugio en ti.
31 
Dios de Israel, sólo tú eres Dios, ¡sólo tú puedes protegernos!
32 
¡Sólo tú me llenas de valor y me guías por el buen camino!
33 
¡Tú me das fuerzas para correr con la velocidad de un venado!
Cuando ando por las altas montañas, tú no me dejas caer.
34 
Tú me enseñas a enfrentarme a mis enemigos; tú me das valor para vencerlos.
35 
Tú me das tu protección; me salvas con tu gran poder y me concedes la victoria.
36 
Me despejas el camino para que no tenga yo tropiezos.
37 
Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta haberlos destruido.
38 
Los derroté por completo; ¡los aplasté bajo mis pies, y no volvieron a levantarse!
39 
Tú me llenaste de valor para entrar en combate; tú hiciste que los rebeldes cayeran derrotados a mis pies.
40 
Me hiciste vencer a mis enemigos, y acabé con los que me odiaban.
41 
A gritos pedían ayuda, pero nadie fue a salvarlos.
Hasta de ti pedían ayuda, pero tampoco tú los salvaste.
42 
Los deshice por completo: ¡quedaron como el polvo que se lleva el viento!
¡Me di gusto aplastándolos como al lodo de la calle!
43-45 
Dios mío, tú me libras de la gente que anda buscando pelea;
me hiciste jefe de naciones, y gente extraña que yo no conocía
ahora está dispuesta a servirme.
Tan pronto esos extranjeros me oyen, se desaniman por completo
y temblando salen de sus escondites dispuestos a obedecerme.
46 
¡Bendito seas, mi Dios, tú que vives y me proteges!
¡Alabado seas, mi Dios y Salvador!
47 
¡Tú me permitiste vengarme de mis enemigos!
¡Tú pusiste a los pueblos bajo mi dominio!
48 
Tú me pusiste a salvo de la furia de mis enemigos.
Me pusiste por encima de mis adversarios, y me libraste de gente violenta.
49 
Por eso, Dios mío, yo te alabo y te canto himnos en medio de las naciones.
50 
Tú siempre le das la victoria al rey que pusiste sobre Israel.
Tú siempre les muestras tu amor a David y a sus herederos.

EL ORIGEN DE LA NAVIDAD-POR DAVID C. PACK

¿Dónde se originó la Navidad? ¿De la Biblia o del paganismo? ¿Cuál es el origen real de Santa Claus — el muérdago — los árboles de Navidad — las guirnaldas de flores — y la costumbre de intercambiar regalos? Muchos están preocupados acerca de “poner a Cristo de vuelta en la Navidad”. ¿Estuvo Él allí alguna vez? ¡He aquí las asombrosas respuestas!
Cada año, después del día de Acción de Gracias, la mayoría de los pensamientos de las personas se tornan hacia la Navidad. Este es el tiempo que los cristianos profesos están supuestos a enfocarse en Jesucristo. ¡Después de todo, es la temporada de su “natividad”!
Rodolfo el reno de la nariz roja, las guirnaldas de flores, los árboles decorados, el muérdago, los saludos de temporada, la música de temporada, las castañas asándose en un fuego abierto y Santa Claus están todos asociados con esta festividad. Todos estos traen sentimientos cálidos a aquellos que la celebran.
Yo crecí en una familia que celebraba la Navidad, y era un gran evento en nuestro hogar cada año. No dejábamos fuera ninguno de los arreglos apropiados usuales para esta ocasión. El 24 de diciembre la emoción crecía con cada minuto que pasaba. Mis padres incluso preparaban café negro para Santa, justo antes de enviarnos a la cama. Siempre me pregunté cómo sabían que a Santa le gustaba el café negro — tal como a ellos les gustaba el suyo. Después de ir a la cama en la víspera de Navidad, no podía dormir ni esperar a levantarme a la mañana siguiente para ver todo lo que “Santa” me había traído.
La Navidad es considerada por muchos como un tiempo maravilloso, que enfoca a los participantes en dar, en la unidad familiar, en la música y las decoraciones hermosas, en festejar y cantar villancicos navideños por todo el vecindario (tal como lo hacía mi familia cada año). Todo esto se centra, supuestamente, en la adoración a Cristo. Seguramente la Biblia nos instruye hacer todo esto — ¿cierto?
¡Las respuestas le impactarán!
¿Por qué piensan las personas que la Navidad es maravillosa? Ésta ciertamente se sentía maravillosa para mí. Yo creía en lo que mis padres me decían. No tenía razón para dudar de ellos. Ellos simplemente me estaban enseñando lo que sus padres les habían enseñado. ¡Jamás cuestioné el verdadero origen de la Navidad!
La mayoría jamás reflexiona acerca de por qué cree lo que cree o hace lo que hace. Nosotros vivimos en un mundo lleno de costumbres, pero pocos buscan alguna vez entender su origen. Generalmente las aceptamos sin cuestionar. La mayoría de las personas básicamente hacen lo que todos los demás hacen — ¡porque es fácil y natural!
Examinemos cuidadosamente las raíces de la Navidad. Veamos por qué las personas siguen las costumbres asociadas a ésta. ¿Por qué es celebrada el 25 de diciembre? ¿La celebró la Iglesia temprana del Nuevo Testamento? Este folleto está lleno de hechos históricos que, al ser puestos juntos, describen un cuadro completo. ¡Evitemos toda suposición y aceptemos sólo lo que puede ser probado!
En 1990, la junta escolar de Solon, Ohio (un suburbio de Cleveland) prohibió todas las escenificaciones de natividad y otras actividades navideñas en cualquier propiedad escolar, porque sentían que esto violaba la separación de iglesia y estado. Fueron desafiados en la corte cuando los padres indignados se opusieron, sintiendo que la Navidad les estaba siendo robada a sus hijos y a la comunidad. ¡La junta perdió el caso! La ciudadanía había argumentado que la Navidad era una tradición universal que no era parte de la religión, sino que la trascendía. La Navidad fue considerada como secular — parte de prácticamente todas las culturas del mundo.
¡La decisión de la corte afirmó que la Navidad no tiene raíces cristianas! Sin embargo, la opinión de la corte también hizo notar que la lectura de la Biblia y la oración sí están obviamente asociadas con el cristianismo — ¡una admisión extraordinaria! La corte concluyó que observar la Navidad y las escenificaciones navideñas podían permanecer porque no eran realmente parte del cristianismo, ni de la religión — sin embargo, la lectura de la Biblia y la oración, que sí son parte, ¡debían seguir excluidas de las escuelas!
Casi todos los aspectos de la observancia de la Navidad tienen sus raíces en la costumbre romana y en la religión. Considere la siguiente admisión de un gran periódico americano (The Buffalo News, 22 de noviembre de 1984): 
“La primera referencia a la Navidad que marcó el 25 de diciembre viene del segundo siglo después del nacimiento de Jesús. Se considera, de igual manera, que las primeras celebraciones de la Navidad fueron en reacción a la Saturnalia romana, un festival de cosecha que marcaba el solsticio de invierno — el regreso del sol — y honraba a Saturno, el dios de la agricultura. La Saturnalia era un tiempo de alboroto, al cual se oponían hasta los más austeros líderes en la aún minoritaria secta cristiana. Según dice un erudito, la Navidad se desarrolló como un medio para reemplazar la adoración del sol (del inglés sun) con la adoración del Hijo (del inglés son). [Nota: en inglés sol se traduce sun e hijo se traduce son; ambas palabras se pronuncian igual.] Para el año 529 d.C., después que el cristianismo se hubiera convertido en la religión oficial del estado en el Imperio Romano, el emperador Justiniano hizo de la Navidad una festividad cívica. La celebración de la Navidad llegó a su cúspide — algunos dirían que a sus peores momentos — en el período medieval, cuando se convirtió en un tiempo para consumo conspicuo y juerga incomparable”.
Considere estas citas de la Enciclopedia Católica, edición de 1911, bajo el título “Navidad”: “La Navidad no estaba entre los primeros festivales de la Iglesia… la primera evidencia de esta fiesta es de Egipto”. Además, “las costumbres paganas que se centran alrededor de las calendas de enero, gravitan alrededor de la Navidad”. Bajo el título “Día Natal”, Orígenes, un antiguo autor católico, admitió:
 “…en las Escrituras no se registra que alguien haya guardado una fiesta u ofrecido un gran banquete en su cumpleaños. Son sólo los pecadores (como Faraón y Herodes) los que hacen grandes regocijos del día en que vinieron a este mundo” (énfasis mío).
La Enciclopedia Americana, edición de 1956, añade: “La Navidad… no era observada en los primeros siglos de la iglesia cristiana, ya que la usanza general era celebrar las muertes de las personas notables, en lugar de su nacimiento… una fiesta fue establecida en memoria de este evento [el nacimiento de Cristo] en el siglo IV. En el siglo V, la iglesia occidental ordenó que la fiesta fuera celebrada en el día de los ritos del nacimiento del sol, y al cierre de la Saturnalia, ya que no existía conocimiento certero del día del nacimiento de Cristo”.
No hay lugar para error en el origen de la celebración moderna de la Navidad. Muchas fuentes adicionales podrían ser citadas y volveremos a esto más adelante. Comencemos a atar algunos otros hechos.

Pasaron 300 años después de Cristo antes que la iglesia romana celebrara la Navidad, y no fue sino hasta el siglo V que fue ordenada su observancia en todo el imperio, como un festival oficial en honor a “Cristo”.
La justificación más común que alguien escuchará respecto a la Navidad es que las personas han reemplazado las antiguas costumbres e intenciones paganas al afirmar que ahora se están “enfocando en Cristo”. He escuchado a muchos decir que están “honrando a Cristo” en su observancia de la Navidad. ¡El problema es que Dios no dice que esto sea aceptable para Él! De hecho, ¡ordena claramente en contra de ella! ¡Guardar la Navidad deshonra a Cristo! ¡Él considera todo lo relacionado con la Navidad como una abominación! Pronto veremos por qué.
Cristo dijo:
 “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9).
 La Navidad no es un mandamiento de Dios — es una tradición de los hombres. 
Cristo continuó: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9). Cada año, alrededor del mundo, el 25 de diciembre, ¡cientos de millones hacen justamente eso!
Veremos que Dios ordena claramente: “No sigáis el camino de los paganos”. Pero la mayoría de las personas no temen a Dios, y Él les permite que tomen sus propias decisiones. Los seres humanos son agentes con libre albedrío — ¡libres para obedecer o desobedecer a Dios! Pero ¡ay de aquellos quienes ignoren la clara Palabra de Dios!

lunes, 2 de diciembre de 2013

CÓMO MANTENER LA LIBERACIÓN

1. Desarrollar una Vida Continua de Oración.
Jesucristo habló de velar y orar para no caer en tentación. Una de las cualidades que desarrolla­mos en la oración, es el dominio propio. Esta virtud es la que nos permite no ceder ante la tentación y permanecer firmes.
«Velad y orad vara que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo 26.41).
«Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5.17).

2. Leer y Estudiar la Palabra de Dios.
El permanecer en la lectura y en el estudio de las escrituras es muy importante, ya que llena los vacíos que quedan en nuestra vida después de ser liberados. La palabra de Dios debe ser el ancla que sostiene firme cada alma. Nadie puede retener su liberación si no dedica tiempo para leer, meditar y confesar la palabra de Dios. Confiese versículos bíblicos que hablen acerca de la liberación sobre su vida.
«La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4.12).
«Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino» (Salmo 119.105).

3. No dejar de congregarse.
La oveja que se aparta del rebaño es la que corre más peligro de que el enemigo la destruya. Congregarse le permitirá compartir y desarrollar compañerismo con otros hermanos, que le pueden ayudar a crecer espiritualmente. Usted debe some­terse a la autoridad de su pastor y darle cuentas de cómo le va después de la ministración.
4. Crucificar la Carne y el Ego.
Tome su cruz diariamente y siga al Señor Jesucristo. Rompa todos los viejos patrones y hábitos que le han mantenido ligado a los espíritus malignos. Debemos estar dispuestos a negarnos a nosotros mismos y a crucificar nuestra propia carne. Si los apetitos y los deseos de la carne no se llevan a la cruz, se deja una puerta abierta para que los demonios regresen.
«Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame» (Lucas 9.23).
«… y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí» (Mateo 10.38).

5. Apartarse del Pecado.
El separarse del pecado implica separarse de lugares, personas y circunstancias que sean un medio para inducirle a pecar. El separarse del pecado también incluye deshacerse de revistas, materiales, objetos y todo aquello que esté relacio­nado con el pecado (Proverbios 1.15).
«El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia» (Proverbios 28.13). 

6. Revestirse con la Armadura de Dios.
La manera como nos revestimos con la armadura espiritual es con la oración y a través de los dichos de nuestra boca. Es importante que nos vistamos con la armadura antes de salir del hogar y nos la coloquemos pieza por pieza. Recuerde que Dios no se la va a poner; es usted quien tiene que hacerlo.
«Por lo demás, hermanos míos, fortaléceos en el Señor y en su fuerza poderosa. Vestíos de toda la armadura de Dios, par que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6.10-11).

7. Cubrirse con la Sangre de Jesús.
Cada vez que tenga su tiempo de oración, use la “Sangre de Jesús” para cubrir su mente, su espíritu, su alma y también a su familia. La sangre de Jesús nos cerca con una barrera de protección que el enemigo no puede penetrar. Es necesario cubrirse diariamente con su sangre, al igual que ponerse la armadura espiritual.
«Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte» (Apocalipsis 12.11).

8. Desarrollar un Espíritu Perdonador.
Una de las mayores razones por las cuales el enemigo puede venir a oprimir a los creyentes, es porque guardan resentimiento y falta de perdón en sus corazones. Después de perdonar a los que nos han ofendido en el pasado, tenemos que entender que vivimos en un mundo en el que siempre encontraremos a alguien que nos va a herir nuevamente. Por eso, es necesario que inme­diatamente vuelva a perdonar y que desarrolle un espíritu perdonador. (Mateo 18.21-35).

9. Resistir al Diablo.
Dios nos ha dado armas espirituales; úselas para resistirlo. Estas armas son: la sangre de Jesús, la Palabra, el ayuno, los ángeles, la unción del Espíritu Santo, la alabanza y la oración.
«Someteos, pues a Dios: resistid al diablo, y huirá de vosotros» (Santiago 4.7).

10. Renovar Nuestra Mente.
La forma en que los demonios pueden intentar regresar es a través de la falta de disciplina. La mente es un campo de batalla. Usted debe desalojar las imaginaciones y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Recuerde que usted tiene el poder y la autoridad dados por Dios para echar fuera demonios de su mente y para reprender cualquier ataque que venga a su vida.
«Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas» (2 Corintios 10.4).
Cuán importante es saber que la palabra de Dios promete libertar a todo aquel que se sienta escla­vizado y oprimido por las fuerzas demoníacas. El nombre de Jesucristo es la máxima autoridad para romper cualquier atadura de las tinieblas y hacer libre completamente a todo aquel que esté dispuesto a creer en Él.